El pasado 3 de diciembre, coincidiendo con el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, la Asociación La Raíz celebró un taller dirigido a familias con el objetivo de visibilizar y cuestionar las prácticas restrictivas que, casi sin darnos cuenta, se aplican en el día a día a personas con discapacidad intelectual.
Este encuentro forma parte del proceso que la entidad está desarrollando dentro de la iniciativa de Reducción de Prácticas Restrictivas, acompañada por el Área de Salud Mental de Plena Inclusión Andalucía. Durante 2025, este programa ha puesto a disposición de organizaciones materiales, recursos y asesoramiento profesional para avanzar hacia modelos de apoyo más respetuosos, dignos y centrados en la persona.
Un taller creado y guiado por familias
La sesión fue diseñada y facilitada por Raquel Alvea y Sofía Ferrero, madres de dos jóvenes usuarios de La Raíz e integrantes del equipo motor que está impulsando el cambio cultural en la entidad. Desde su experiencia personal y su compromiso con la transformación, ambas guiaron dinámicas que ayudaron a identificar restricciones normalizadas en los entornos familiares.
Las prácticas restrictivas pueden aparecer en decisiones cotidianas —desde limitar movimientos, tiempos, elecciones o actividades— y muchas veces pasan inadvertidas porque forman parte de rutinas asumidas. El taller permitió ponerles nombre, analizarlas y abrir alternativas de acompañamiento más respetuosas.
Participación, reflexión y un ambiente cercano
Un total de 26 familiares —padres, madres y hermanos de personas con discapacidad intelectual de diferentes edades— participaron activamente en la sesión. Además de reflexionar en profundidad, pudieron compartir experiencias, generar conversación y disfrutar de un rato distendido con café y dulces navideños.
Desde La Raíz destacan que este tipo de espacios son esenciales para avanzar en una mirada común entre profesionales y familias: comprender qué son las prácticas restrictivas, por qué se producen y cómo transformarlas.







