Metodologías innovadoras en accesibilidad cognitiva que transforman los barrios: los 10 retos que deja el proyecto “Construimos Comunidades Accesibles”

CONCLUSIONES CONSTRUIMOS COMUNIDADES ACCESIBLES
CONCLUSIONES CONSTRUIMOS COMUNIDADES ACCESIBLES

Plena inclusión España presentó los avances del proyecto “Construimos Comunidades Accesibles”, una iniciativa que combina metodologías de accesibilidad cognitiva y desarrollo comunitario para crear entornos más comprensibles e inclusivos. En el proyecto participa Plena Inclusión Andalucía junto a otras 14 federaciones autonómicas y agentes comunitarios, administraciones locales, vecinos y personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.

A lo largo de 2025, los equipos de exploración han trabajado mediante herramientas propias del desarrollo comunitario —mapeo comunitario, escucha activa, interpretación colectiva y cocreación— además de las metodologías habituales de evaluación y mejora de la accesibilidad cognitiva. Estos equipos, formados por perfiles diversos, han recorrido barrios, identificado barreras, recogido opiniones y diseñado propuestas realistas para mejorar la comprensión del entorno, la orientación y el uso de recursos clave de cada territorio.

Herramientas que conectan
a la comunidad

El proyecto ha permitido aplicar, contrastar y perfeccionar herramientas prácticas que fortalecen las redes vecinales y acercan la accesibilidad cognitiva a la vida cotidiana.

La primera de ellas, el mapeo comunitario, ha servido para “mirar el barrio con otros ojos”. Permite identificar recursos sociales, relaciones y recorridos esenciales para la comunidad. La escucha comunitaria ha sido clave para recoger experiencias reales. Tras la escucha, los equipos realizaron interpretación colectiva para ordenar ideas y llegar a acuerdos compartidos. Finalmente, la cocreación permitió convertir diagnósticos en planes de acción.

Resultados: cambios visibles
en 14 territorios

El pilotaje 2025 deja aprendizajes sólidos y resultados medibles. Los 14 equipos de exploración han construido diagnósticos locales basados en 364 recursos comunitarios identificados y en más de 65 conexiones comunitarias activadas con agentes clave. Esta red de colaboración ha permitido comprender cómo se mueve cada barrio y qué necesita para ser más accesible.

Los resultados se han traducido en acciones concretas y transferibles. Algunos ejemplos:

  • Andalucía, Asturias, Canarias, Cataluña y Castilla y León han desarrollado materiales, planes de evaluación, mapas accesibles y recursos de sensibilización que fortalecen el tejido comunitario y visibilizan la accesibilidad cognitiva como un derecho.
  • Murcia elaboró una evaluación cognitiva de los cines de Molina de Segura y creó una herramienta de encuesta accesible para que los vecinos opinen sobre la accesibilidad del barrio.
  • La Rioja instaló señalización accesible en un área con alto flujo ciudadano —servicios sociales, centro de mayores, centro de salud y parque— generando interés entre el vecindario y los medios locales.
  • Extremadura lanzó la campaña “Comprar aquí es fácil”, con carteles, guías en lectura fácil y adhesivos para comercios; 62 establecimientos ya participan.
  • Comunidad Valenciana ha iniciado conversaciones con el Ayuntamiento para extender las mejoras al conjunto de la ciudad tras un pilotaje en el barrio del Carmen.

Estos resultados muestran que la accesibilidad cognitiva no es solo una cuestión técnica, sino una forma de transformar los barrios para que cada vez más personas puedan comprenderlos, orientarse, participar y decidir.

Lo que hemos aprendido y los 10 retos para seguir avanzando

Los territorios que participaron en el seminario coincidieron en que el proyecto demuestra la potencia de unir accesibilidad cognitiva y desarrollo comunitario. Las conclusiones del proceso se pueden resumir en 10 retos clave para el futuro:

  1. Mantener y fortalecer la participación de las personas con discapacidad intelectual, cuya mirada aporta realismo y precisión sobre las barreras cognitivas.
  2. Sensibilizar más y mejor: gran parte de la población aún desconoce qué es la accesibilidad cognitiva.
  3. Consolidar el trabajo en red entre entidades, administraciones y comunidad.
  4. Profundizar en el conocimiento del territorio, explorándolo con metodologías participativas.
  5. Crear entornos comprensibles más allá de la señalización, atendiendo a la relación entre personas, servicios y vida del barrio.
  6. Visibilizar barreras que suelen pasar desapercibidas, como carteles complejos, trámites digitales o puntos de orientación insuficientes.
  7. Impulsar el compromiso de las administraciones para incluir las propuestas en planes municipales.
  8. Mejorar los tiempos de los procesos participativos y facilitar materiales con antelación a los equipos.
  9. Asegurar continuidad en las acciones de coocreación, dotándolas de recursos y seguimiento.
  10. Convertir las redes creadas en espacios de cambio sostenido, para que el proyecto no termine sino que se consolide en cada territorio.

 

Este proyecto no termina aquí; es solo el comienzo. Ahora necesitamos que las instituciones sigan apoyando este modelo para que todas las personas puedan participar en igualdad.

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