Mari Torres Sierra, abuela: "No es que les quieras, es otra cosa"

Mari Torres Sierra, abuela: "No es que les quieras, es otra cosa"

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Hoy celebramos el Día de las Abuelas y Abuelos con María José Marín y con Mari Torres Sierra, dos abuelas que han compartido con Plena inclusión Andalucía la experiencia única de tener nietos.

 

María José tiene 3 nietas que se llevan muy poco tiempo entre sí. María tiene 4 años, Macarena 3 y Lourdes tiene 2. Dice que cuando se enteró de que María tenía Síndrome de Down lloró mucho, pero que ahora se arrepiente porque María ha venido a este mundo a unir a la familia, a enseñarles muchas cosas y a convertirse en una absoluta prioridad para ella, que hasta se ha mudado de casa para estar más cerca de su hija y nietas y poder prestar su ayuda. “A mis 60 años hay días que me duele la espalda, pero cada día sale el sol y yo estoy ahí a pie de cañón, en un segundo plano incondicional”.

 

“Al principio fue duro, teníamos miedo a lo desconocido y nos costó asimilar la nueva situación a la que nos enfrentábamos, pero ahora, aunque sabemos que no será un camino de rosas, lo vemos de otra forma más positiva. No he cantado más en toda mi vida”, ríe contenta. «Maria es una niña muy alegre, le encanta bailar y la música, juega mucho con sus hermanas, con los bebés y la cocinita, y también le gustan mucho cuentos. Se divierte mucho en los parques de bolas y ahora está aprendiendo a saltar en la cama elástica, que le encanta”. 
 
 
En Down Sevilla, entidad de la que forman parte María y su familia, hay reuniones para abuelos. “Yo he asistido a unas cuantas y los inicios se me hicieron difíciles porque algunos abuelos contaban experiencias de nietos de mayor edad que la mía, pero comprendí que esas vivencias nos ayudarían a todos a estar más preparados”, nos cuenta María José. “Yo he renunciado a muchas cosas por ella, pero cualquier progreso, por insignificante que parezca, es para mí y para el resto de la familia una fiesta, una alegría tremenda”.
 
De esa misma conexión especial habla Mari, de Granada. “No es que los quieras, es otra cosa”. Mari tiene dos nietos que acuden al CAIT de la Asociación San José: Yovanni, de 4 años y Nazaret, de 3. Su hija, que tiene discapacidad visual e intelectual, está trabajando fuera y ella se encarga del cuidado de sus nietos a tiempo completo. “Tras mucho esfuerzo y la ayuda de muchos especialistas durante años, hemos conseguido que Vanessa -su hija- lleve su vida de forma independiente. Vive sola y nos ha costado mucho dar este paso”.
 
 
Mari nos explica que los niños son la alegría de su casa.»Yo ya tengo 53 años y no tengo la misma energía que antes, pero sigo todos los consejos que me dan en el CAIT para que ellos estén bien. A Nazaret le encanta hacer trenes, con cualquier cosa, con juguetes, con cucharas, hasta con los trapos de la cocina. Es muy ordenada. Y a Yovanni le encanta jugar al fútbol y todo lo que tenga que ver con su abuelo, le encanta hacer cosas con él, como ver videos de motosierra y tractores”.
 

Reivindican más ayudas

«Como abuela reivindicaría que la sociedad esté abierta a este tipo de niños. Gracias a Dios hay muchas ayudas y avances, pero es necesario concienciar a la gente. Además, muchas de sus necesidades principales solo son posibles a base de talonario y aquí se necesitan más ayudas de todo tipo, también económicas», afirma María José. Mari coincide con ella: “yo no me quejo, estoy muy agradecida por toda la ayuda que nos prestan desde la asociación, pero las becas llegan cuando ya has tenido que mover cielo y tierra para sacarlos adelante, deberían llegar al inicio del curso».

 

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